Acá lejos acampé, con el ave que escapó de tus ojos, con el viento trayéndome tu voz. De tu sonrisa llegaron enanos y construyeron un puente. Imaginé una casa y tus pelos sobre tus senos. Hay un lugar y un río, pero no sé nadar. No te lleves mi sueño, escondeme detrás de las piedras, antes de que me vean las ovejas, que tan nerviosas están.
Al parecer parpadeó con ruído a lata su vestido arbolado de hoja seca una sed de ave, una rodaja de su piel ya cuando la noche no fue más que un sorbo corrió hacia el agua y en la arena reposaba... muñeca mutilada de color paté
Ilumina mi destino un rayo tormentoso. Luego comienza a llover, como si el cielo supiera de mi húmedo deseo. Son más de las doce. La imagino bailando, su sonrisa aún reposa en mí, revolotea, se sumerge. Siento nostalgia. Algunos ruidos que el viento provoca me recuerdan hamacas moviéndose. La imagino con su largo vestido, atolondrada, subiendo al tren. Sus ojos, como dos joyas brillantes aún resplandecen e iluminan campos. Puedo oír cortinas danzar, oigo gotear mi necesidad. Un doberman ladra a lo lejos... Es hora de dormir
Comentarios
Publicar un comentario