Tus ojos de medalla

Voy a hablarte sin el viento que envuelve inútiles pies,
en el agitar de un ave obesa,
con la transpiración del sustento,
ya en la culminación del día no basta la pintura de tu interior.
Voy a preguntarte por tus ojos de medalla que al danzar
me obtienen una mañana fresca, una manta raya.
Voy a llevarte el mar con la ternura que aliviará
nuestro
ensueño, aunque siento como si supieras que la tarde solo
sirve para caminar...

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