Arsenio
Guardameta horrorizado convertido en un bufón.
Un salto sobrehumano llamó su atención.
La pelota descocida, la red destrozada.
¿Resortes invisibles?, armónica contorsión.
Acróbata que cubre al sol, diablo cabeceador.
Un tal Arsenio Erico, casaca rojo bermellón.
Hace feliz al pueblo, paraguayo de corazón.

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